martes, 7 de junio de 2011

Paulina Dominguez y la maquina de fabricar bolsas

Tenia 14 años la primera vez que entré a la Paulina, era una escuela llamada "diferencial", donde asistian chicos con capacidades diferentes, eramos un grupito de tres varones y dos chicas, y movidos por relatos de gente que lo habia hecho antes, nos presentamos un dia asi sin mas, a pedir permiso para colaborar con ellos, la idea era arreglar los bancos, pintar y ver que mas necesitaban, la directora nos miró bastante torcido, pero las maestras nos adoptaron inmediatamente, nos llevaron a conocer a los chicos y a partir de ahi ya nada detendria nuestra misión, ibamos algunos dias de la semana y los sabados y domingos a la tarde, y haciamos un poco de todo, llevabamos herramientas para arreglar cualquier cosa que estuviera rota, y ahi me empezó a rondar la idea de que los chicos tenian que hacer algo por si solos, y no dependiendo de nuestro trabajo, entonces con la ayuda de los mas chiquitos, pensamos en una huerta, ellos se re enganchaban con las propuestas, asi que en un fin de semana limpiamos una parte del patio que era de tierra y la dejamos preparada para sembrar, yo conseguí unos libros y el señor del negocio del frente nos dio todas las semillas que le pedimos, nos sentamos con los libros, y yo les fui leyendo que cosas se podian sembrar en cada época del año y con cada luna, hicimos una parte de lechugas y radichas y otra de tomates y ajies, ellos participaron de todo, hicieron las zanjas derechitas para tirar las semillas, y se ocuparon muy pacientemente a lo largo del tiempo, de regarla y sacarle los yuyos, les encantaba nuestra presencia ahi, y nos lo hacian saber permanentemente con dibujos, abrazos, y mucha alegria, pasabamos 4 o 5 horas cada dia, tomabamos juntos el mate cocido y los criollitos. Un dia cuando nos ibamos, una nenita no queria soltarme, y me pidió que me quede porque ese dia no habia ido su mamá y estaba triste, yo me quedé leyendole un rato mas y cuando me fui ella me contó que su mamá debia haberse atrasado en su trabajo, le pregunté que trabajo hacia y la nena me dijo que vendia bolsas, yo me fui a mi casa pensando en eso y cuando llegué me encontre a mi primo Cali, que estaba arreglando una maquina, nos pusimos a charlar y me cuenta que esa maquina era para fabricar bolsas, yo mucha bola no le di y segui de largo, hasta que lo escucho a mis espaldas decir, "es re facil de usar, la maneja cualquier mogólico" mi primera intención fue decirle que no diga eso, pero inmediatamente se me ocurrió la idea y le dije que teniamos que conseguir una de esas para que la usen los chicos de la Paulina, el me hizo los contactos, y por medio de los Bomberos de Alta Gracia y defensa civil, organizamos una rifa para juntar plata y comprar la maquina, fue un mes a pura emoción, entre los bomberos, los radio aficionados y mis amigos vendimos mil numeros, y dos casas de electrodomesticos aportaron los premios, fue buenisimo, finalmente compramos la máquina y con mi primo Cali les enseñamos a los chicos de la Paulina a usarla, realmente era facil, la fabrica que nos vendió la maquinola, tambien nos vendia el nylon, y los chicos fabricaban bolsas de residuos de tres tamaños, que ellos mismos luego salian a vender por la calle, con el dinero recaudado compraban mas nylon, y materiales para poner la escuela en condiciones, durante 4 hermosos y largos años fuimos tres veces por semana, mas sabado y domingo, dejamos la escuela impecable, pintada, con todos los bancos arreglados, con la huerta y la maquina funcionando y con una pista de atletismo donde los chicos hacian carreras y salto en largo, fue una de las cosas mas reconfortantes que hice en mi vida, me llevé el cariño y el amor de los chicos, de sus padres y de sus maestras como unica paga y fui inmensamente feliz.